¿Que es esto?

Bienvenid@s

Bueno, este espacio fue creado para publicar mis historias que me invento XD, y de paso, con la ayuda de ustedes, mejorar mi escritura (tal vez) pero es probable que no solo lo utilize para eso, ya veremos en que se convierte este blog mas adelante jeje.

martes, 26 de abril de 2011

Historia 1: Una guerra secreta

Mes y pico escribiendo esto, soy un desastre, pero gracias a mi amiga por ayudarme con una cosita que no me cuadraba, gracias a ella la historia esta terminada hoy, por cierto no me quedo TAN romantica, creo que solo el final es medio rosa, pero bueno, sin mas preámbulos, aqui esta la primera historia.


Una Guerra Secreta

Ambos jóvenes acentuaron sus caras de fastidio al encontrarse frente al ascensor. Normalmente entablarían una guerra de miradas para decidir quién debería subir las escaleras. Pero esta vez no fue así, ambos tuvieron un día pesado y realmente no tenían ánimos para pelear. Así que con la mirada acordaron una tregua por ese día.
A pesar de que eran vecinos no se llevaban nada bien, peleaban a diario por cualquier cosa. Varias vecinas los molestaban diciéndoles que un día acabarían de novios, pues realmente no existía una sola razón válida para ese extraño odio. Y al parecer tenían razón…
El ascensor subía con tortuosa lentitud haciendo sentir incómodos a sus ocupantes, pues nunca se habían quedado solos y en silencio, siempre era cuestión de verse las caras para empezar a discutir.
Molesto por la situación, el muchacho quiso entablar conversación a pesar de que no tenía ánimos para discutir. Pero cuando intentó buscar mentalmente algo de qué hablar, se dio cuenta de que nunca había tenido una conversación decente con ella, salvo la primera vez que se vieron, cuando se acababa de mudar al edificio. Esa vez se presentaron con normalidad, pero como ella estaba ocupada no se dijeron mucho. Al día siguiente se toparon en ese mismo ascensor, solo que ambos iban acompañados por sus respectivas parejas, se produjo un silencio igual al de ese momento. El chico pensó que quizás por eso se sentía incomodo y siguió haciendo memoria. Esa noche empezaron las discusiones y a partir de ahí nunca fue capaz de hablar civilizadamente con ella. Justo estaba dándose por vencido cuando notó que solo faltaban un par de pisos para llegar a su destino. 
“Menos mal” pensó. Fueron los segundos más largos de sus vidas. Al llegar a su habitación el chico se tumbo en su cama dispuesto a dormir para olvidar ese tortuoso día, pero recordó que tenía tarea. Tuvo que levantarse a hacerla, pues era bastante olvidadizo y si no lo hacía en ese momento no estaba seguro de recordarlo más tarde. Así que se puso manos a la obra… o eso intento.
Apenas se disponía a leer su tarea cuando un ruido ensordecedor lo sorprendió, se trataba de su “querida” vecina que había puesto música a todo volumen. El chico intento ignorarla, pero le fue imposible, entonces llegaron a su mente los recuerdos de todas las veces que la muchacha le había reclamado por hacer lo mismo. Inmediatamente su sangre empezó a hervir, se levanto de un salto y en menos de cinco segundos ya estaba frente a la puerta de la chica. Empezó a golpear fuertemente, casi derribándola.
Por su parte la chica estaba tirada en su cama escuchando la música e intentando ignorar al joven que golpeaba su puerta, cosa que le resulto imposible cuando luego de amenazar con derribarla se escuchó un golpe muy fuerte. Con todo el fastidio del mundo, la muchacha se levanto decidida a evitar que aquel “tonto amargado” como ella lo llamaba lograra su propósito.
Justo cuando el chico iba a lanzarse contra la puerta nuevamente, se detuvo en seco al ver que su vecina había por fin aparecido.
- ¿Se puede saber qué te pasa? – pregunto ella, más que fastidiada.
- Esa es mi línea – respondió el chico – quiero que le bajes el volumen a eso que tu llamas música, no me deja estudiar.
- Disculpa, pero esta es MI habitación, así que hago lo que YO quiera, no es mi problema que te moleste.
- ¿Qué? – el chico estaba más que indignado - ¿Cómo es posible que cada vez que yo hago eso tu vienes a reclamarme, si yo te digo algo, me dices que perturbo a la vecindad y un montón de cosas más, y ahora que la situación es al revés resulta que tu si puedes hacer lo que te dé la gana?
- Eso es porque la música que escuchas es HO-RRI-BLE, nadie soporta ese ruido.
El muchacho estaba a punto de sufrir un ataque cardiaco, estaba realmente molesto, necesitó de toda su fuerza mental para controlarse y no darle un puñetazo a la chica. Ella sonreía prepotentemente creyendo que había ganado la discusión, cuando en realidad él estaba concentrado el calmarse, con la cabeza baja y contando hasta cien.
De repente, levanto la cabeza y con una mirada de autentico odio se adentró en el cuarto de la chica, resuelto a apagar la fuente del ruido. Ella quedo tan aturdida por la repentina acción del muchacho que le tomo un par de segundos comprender lo que pretendía hacer. Entonces corrió a posicionarse frente a él.
- Ni lo intentes – amenazó ella.
- ¿Y crees que tú podrás impedírmelo? – respondió con una sonrisa burlona.
- No lo sé, pero a ver cuanta gente viene si empiezo a gritar porque estas entrando a la fuerza a mi cuarto.
- Eso si te escuchan, cosa que me parece demasiado difícil con ese ruido.
- ¿Quieres hacer la prueba? – dijo desafiante.
- Inténtalo, de todos modos… - en ese momento él levantó su brazo.
Ella creyó que la iba a apartar o algo por el estilo, así que cerró los ojos esperando el impacto… que nunca llegó, en cambio la música se detuvo. Había estado tan concentrada en detenerlo y discutir que no se fijo en que el equipo de sonido estaba justo a su espalda. El muchacho no necesitó más que estirar su brazo para alcanzar el botón de apagado. Entonces fue ella quien explotó.
Siendo incapaz de contenerse, asestó un certero puñetazo en el estomago del chico, quien no pudo hacer mas de retroceder dos pasos y doblarse de dolor, pues cuando se enojaba, la chica adquiría una fuerza casi sobrehumana.
- ¡Eres una bruta! Sabía que encontrarme contigo no me traería nada bueno – reclamó casi con un hilo de voz.
- Tú te lo buscaste, eh tenido un día tan pesado que ya no me queda paciencia para tus atropellos – respondió al tiempo que se preparaba para lanzar otro puñetazo.
Solo que esta vez el muchacho atrapó el puño de la chica con su mano y se resistía a soltarla, no sin algo de esfuerzo. Esto la frustró tanto que con su mano libre lanzó otro puñetazo, obteniendo el mismo resultado.
- No eres la única que ha tenido un mal día, así que deberías se mas considerada con los demás.
- Dices eso porque no sabes lo que me pasó.
- No te pudo haber pasado algo peor que a mí.
- No, a ti no te pudo haber pasado algo peor que a mí.
Con la música apagada, se podía escuchar vagamente la discusión de los dos jóvenes, las vecinas y vecinos de alrededor se miraron entre sí y se encogieron de hombros restándole importancia, una niña incluso se tomó la molestia de cerrar la puerta de la habitación de la chica, para atenuar los casi gritos.
- Por favor, ¡¿Que puede ser peor levantarte temprano para llamar a tu novio por su cumpleaños y que te conteste su “novia”?! Y que para colmo esa estúpida llamada no te deje concentrarte en todo el día y por eso las cosas te salgan mal – confesó finalmente la muchacha.
- ¡Ja! Por lo menos tú te diste cuenta de ese modo, no viste con tus propios ojos a tu novia besándose con otro – contraatacó él. La chica se detuvo en seco.
- O sea que tú… viste a tu novia… - a pesar de que evidente les había pasado lo mismo, se le hacía difícil ponerle nombre a la situación del chico.
- Si – afirmó con voz y mirada gélida – y no por eso vengo a perturbar la paz de mis vecinos – no había olvidado la razón por la que se había enfrascado en esa odiosa discusión.
La muchacha no pudo evitar enojarse por tal comentario, pues para ella había sido muy difícil armarse de valor para hacer esa revelación. No esperaba que la comprendiera solo que la dejara en paz, aun así, al enterarse de que el chico estaba pasando por lo mismo incluso pensó en amistar con él. Pero el hecho de que siguiera reclamándole algo que (sin su consentimiento) ya había pasado le demostró que probablemente a lo más que podía aspirar a llegar con el muchacho era una relación cordial, y eso solo lo lograría soportando sus impertinencias así que sería imposible.
Furiosa, le dio una patada al muchacho justo debajo de la rodilla. Pero él no retrocedió, al ver esto, lanzo un puñetazo que nuevamente fue detenido, llevándolos a la misma situación en que se encontraban minutos atrás.
Esto no hizo más que aumentar su enojo y empezó a darle patadas al muchacho sin cesar. Él no cedió pero una patada lo hizo perder pie, cayendo junto a la chica. Al ver que saldría realmente perjudicado si recibía un golpe estando en esa posición, decidió aprisionar las piernas de la chica con las suyas, inmovilizándola totalmente. Al llegar a esto la muchacha empezó a gritarle toda clase de insultos.
Al principio el chico le respondía de igual manera, lo que llevaba a insultos mas y mas fuertes. Pero repentinamente, ella dijo algo que lo hirió:
- Hmp, de seguro tu novia te engaño porque tienes una forma de ser demasiado odiosa, pero seguramente no te cortó porque le das lastima.
Él se quedo callado unos segundos, porque, presentía que en el fondo era cierto. Mientras ella al principio se sintió victoriosa por haber hecho callar al muchacho, pero justo cuando se empezaba a sentir culpable…
- Pues de seguro tú solo eres un juego para tu novio, lo más probable es que solo este esperando conseguir “favores” tuyos para dejarte – Esto hirió profundamente a la muchacha, pues recordaba que su novio se lo había propuesto la noche anterior, y lo peor es que ella había considerado la posibilidad de aceptar. Aun así no se iba a quedar callada.
- Quien sabe, pero de seguro tú ni siquiera sabes besar, por eso tu novia te engaña.
- Por favor, beso mejor que tu peor-es-nada.
- Ja! Si, como no – rió con sarcasmo.
- Por otro lado, tú seguramente besas tan mal que tu novio tuvo que buscar algo mejor para mientras – ella puso una cara seria por unos instantes.
- Aunque eso fuera verdad, que por cierto no lo es, es algo que tú nunca podrás comprobar – lo estaba retando con la mirada.
- ¿Quieres apostar? – preguntó con un brillo en los ojos y una sonrisa traviesa.
- ¿Que…? – fue lo único que alcanzo a decir, cuando el chico bajó su cara y le plantó un beso.
Ella quedó pasmada unos instantes, más que todo porque no creía que tomaría el reto, entonces reacciono: la apuesta era que ella no lo besaría, aunque él la estuviera besando, si ella no le correspondía no ganaba. Así que empezó a tratar de empujarlo, pero aun tenía las manos atrapadas en las del chico, intentó mover la cabeza pero por alguna razón no podía.
Estuvieron forcejeando unos segundos, entonces a ella se le ocurrió morderlo. Esa fue su perdición. Cuando intentó morderle el labio inferior, él consiguió profundizar el beso. Iniciando una mini guerra dentro de la boca de la chica, el muchacho tenía habilidad y consiguió que ella se rindiera y empezaba a corresponderle.
Cuando sintió que el cuerpo que estaba debajo de él relajaba los músculos, el chico rompió el beso, dejando a la joven un poco agitada y sonrojada, más que todo por haber perdido. Cosa que no tardó en hacerle notar.
- Perdiste – dijo a modo de despedida, se levantó y se fue con una sonrisa burlona en la cara.
De regreso a su cuarto, se acostó en su cama y analizó un poco lo que acababa de hacer, llegó a la conclusión de que en realidad la muchacha no besaba mal y que tenía labios dulces.
Mientras ella, también estaba en su cama pensando en todo lo que le había sucedido desde la mañana, estaba un poco molesta por haber sido derrotada, pero también pensó que en realidad el chico besaba mejor que su futuro ex-novio.
Esa noche, sin ponerse de acuerdo, ambos decidieron que al día siguiente romperían con sus respectivas parejas, no solo por lo que les habían hecho, en realidad ya no tenía tanta importancia. Ahora que tenían una nueva forma de pelear, no se rebajarían al nivel de ellos y andar haciendo ese tipo de cosas estando comprometidos.
Sí, en realidad los iban a cortar porque no querían que les estorbaran en su nueva pelea. No, no era una pelea, era una guerra: una guerra secreta que de cierto modo los hacia cómplices, porque era un secreto solo de los dos.
FIN
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Comentarios, dudas y sugerencias son bienvenidos.
Matta nee~~
Sigue leyendo